HISTORIA DE LA MICROBIOLOGÍA EN HONDURAS

-Por: Dra. Dulce Bustamante, Junta Directiva 2019-2021. Tomado de Datos Históricos de la Microbiología en Honduras, Dr. Edmundo R. Poujol, 1994. 

Es lógico suponer que no se puede hablar de la microbiología de Honduras en los siglos XIX, XVIII y anteriores, pero sí se pueden presentar los datos consignados por el Dr. José Reyna Valenzuela en relación con las enfermedades infecciosas.

ÉPOCA PRECOLOMBINA

Bajo el título “Pestes y otras enfermedades de que padecieron los indios y de la cuales se tiene noticia”, el Dr. Reyna Valenzuela menciona, entre otros, los siguientes datos: “Entre las epidemias que azotaron al pueblo maya se menciona una de disentería que ocasionó tantos estragos y víctimas que al lugar se le llamó “Kikil” que significa “lugar ensangrentado o de sangre”. Fueron frecuentes las epidemias de tifus exantemático o tabardillo, provenientes de México. El paludismo ya existía en varias regiones del Golfo de México y en la costa atlántica de Honduras cuando llegaron los españoles. Cuando Cortés realizó su heróico viaje de México a Honduras muchos de sus soldados padecieron “calenturas y fríos”, a causa de los cuales murieron no pocos.

LLEGA E L PRIMER MICROSCOPIO AL PAÍS

El Dr. Reyna Valenzuela menciona en su libro que a fines del siglo pasado y comienzos del siglo XX ejercía en Tegucigalpa el ilustre médico Dr. Miguel Ángel ligarte, a quien se le conoce como el Padre de la Cirugía en Honduras. El Dr. Ugarte importó alrededor de 1990 (dato sin confirmar) un microscopio para su uso personal, con el cual hizo estudios sobre “la parasitosis intestinal, pudiendo diferenciar las lombrices, las tenías y los oxiuros, así como el anquilostoma.

SE FUNDA EN EL HOSPITAL GENERAL EL LABORATORIO DE ANATOMÍA PATOLÓGICA Y QUÍMICA CLÍNICA 

Este es el título con el que aparece en el libro del Dr. Reyna Valenzuela un acontecimiento importantísimo para el desarrollo de la microbiología en nuestro país. Este gran suceso es responsabilidad del Dr. Lázaro Laínez, médico hondureño graduado en Guatemala, especializado en Química Biológica y Bacteriología en la Universidad de El Salvador y que por varios años trabajó como primer ayudante e interno del Laboratorio de Anatomía Patológica del Hospital Rosales de San Salvador. El Dr. Laínez regresó a Honduras en 1909 y desde su llegada a Tegucigalpa comenzó a realizar un sin número de gestiones administrativas en el más alto nivel del Poder Ejecutivo.

Son del Dr. Laínez las siguientes frases, entresacadas por el Dr. Reyna Valenzuela de 5 artículos que el Dr. Laínez publicó en el diario La Prensa de aquellos años: “En nuestro país no ha existido hasta la fecha un Laboratorio de Microscopía Clínica donde poder zanjar las dificultades que a diario se presentan al facultativo en el ejercicio de su nobilísima profesión. Estos pocos datos y otros que presentad Dr. Reyna Valenzuela nos hacen ver que el Dr. Laínez fue el primer patólogo clínico que tuvo el país, que era un hondureño visionario y luchador y que su obra tiene un gran valor para el desarrollo de la microbiología en Honduras.

 PROFESIONALES QUE CONTRIBUYERON AL DESARROLLO DE LA MICROBIOLOGÍA EN EL SEGUNDO CUARTO DEL SIGLO XX

Es difícil encontrar datos escritos en libros, revistas o periódicos acerca de hondureños que dedicaron parte de su vida a mantener vivo el interés por la microbiología o alguna de sus ramas durante el período de los años veinte a cincuenta, aproximadamente. 

Dr. Abrahan Bueso Arias

En 1942 se graduó de B. Se. en Medical Technology en la Louisiana State U niversity. Como este título equivale aproximadamente a nuestra licenciatura en Microbiología y Química Clínica, se puede decir que tiene el mérito de ser el primer microbiólogo profesional hondureño. 

Dra. Olga Bueso Martínez

Graduada en 1943 de B.Sc. en Biología, con un “major” en Medical Technology, en la Universidad de Columbia de la ciudad de New York, lo que significa que es el segundo microbiólogo graduado hondureño.

Dr. Lisandro Sagastume Castillo  

B.Sc. en Medical Technology, Universidad de Vanderbilt, Louisiana. Graduado en 1954, por consiguiente, es el tercer microbiólogo profesional hondureño. 

1958 A 1968. DIEZ AÑOS DE LUCHA

El Dr. Edmundo R. Poujol, regreso al país en 1957, graduado de Químico Bacteriólogo y Parasitólogo en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Instituto Politécnico Nacional, México D.F. Después de trabajar irnos meses en el Laboratorio Forestal del Ministerio de Recursos Naturales y de estudiar Patología Forestal durante 3 meses en el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (Turrialba, Costa Rica), reingresé definitivamente al país en abril de 1958. Ese mismo mes fui nombrado jefe del Laboratorio Clínico del Hospital General San Felipe y Profesor de Bacteriología Médica en la Facultad de Farmacia. 

CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE MICROBIOLOGÍA 

La presencia del Dr. Poujol (como microbiólogo profesional), del Dr. Jorge E. Zepeda (Farmacéutico, con un Master of Sciences en Bacteriología y Parasitología y otro en Salud Pública, profesional muy apreciado) y del Dr. Manuel Figueroa (farmacéutico, con Master of Sciences en Microbiología), estimuló a las autoridades de la Facultad de Farmacia para organizar el Departamento de Microbiología de esa Facultad. Nuevamente la Facultad de Farmacia da el primer paso hacia el desarrollo de la microbiología.

Ese momento es doblemente importante. En primer lugar, porque se concedió un lugar preponderante a la microbiología como ciencia al crear el departamento correspondiente. Pero muy importante también es que desde el momento de su creación se establecieron las características que distinguirían al Departamento de Microbiología como uno de los mejores departamentos de la Universidad, en el que se impartiría docencia de gran calidad.

CREACIÓN DE LA CARRERA DE MICROBIOLOGÍA Y QUÍMICA CLÍNICA

La carrera de Microbiología y Química Clínica no fue creada mediante resolución del Consejo Universitario en respuesta a una solicitud oficial de una comisión especialmente constituida para analizar el problema. La creación de esta carrera fue el resultado de los acontecimientos que sucedieron entre 1957 y 1967.

Las Fuerzas Armadas de Honduras organizaron un dispensario médico gratuito, destinado a ayudar a personas de escasos recursos, en un pequeño local situado en las cercanías de la Casa de Salud El Carmen. En ese dispensario había un pequeño laboratorio de análisis clínicos dirigido por un capitán que había recibido adiestramiento en Panamá. Como no podía hacer él sólo todo el trabajo, adiestró en forma práctica a unos pocos soldados que habían mostrado inclinación hacia ese tipo de actividad. Después de un tiempo de estar laborando, el jefe del laboratorio pensó que era conveniente estimular a sus subalternos mediante un certificado o diploma que constatara sus habilidades. Se solicitó al Ministerio de Salud Pública la elaboración del documento y como resultado el Señor ministro otorgó el título de Bacteriólogo a cada uno de estos muchachos. Esto sucedió a mediados de 1967.

En una de las sesiones ordinarias del Consejo Universitario, en la sección de puntos varios y ya para terminar la sesión, uno de los asistentes mencionó el hecho anterior y recordó que solo la Universidad Nacional Autónoma de Honduras tenía la potestad de otorgar títulos profesionales. La noticia causó sensación y después de una discusión en la que los asistentes repudiaron la acción del Ministerio, se resolvió que era necesario crear algo para resolver el problema del mal estado de los laboratorios clínicos del país. 

LA MICROBIOLOGÍA COMO CIENCIA

En este aspecto, vale la pena destacar el gran impulso que tuvo, Microbiología con el regreso del Dr. Manuel Figueroa en 1968, después de obtener el doctorado (PhD) en Microbiología y hacerse cargo de la Jefatura del Departamento. Su influencia se notó tanto en la docencia como en la investigación científica. En la docencia, él fue autor del primer Plan de Estudios de la Licenciatura en Microbiología y Química Clínica, en cuya estructuración introdujo el sistema de “unidades valorativas” y “prerequisitos”, sirviendo de asesor de la Universidad en la aplicación general de dicho sistema. Inició la práctica de los seminarios departamentales, obligatorios para profesores y alumnos, en los que una vez por semana se presentaba y discutía un tema científico, lo que estimuló la lectura científica de los profesores y adiestró a los estudiantes en la presentación oral de temas científicos.

Bajo su dirección, el Departamento de Microbiología continuó manteniendo su prestigio como un departamento serio, ordenado y donde se impartía docencia de alta calidad.

El Dr. Poujol entrego “Documento de 1966” al Secretario General, Lic. Adolfo León Gómez. Le expliqué el problema. Su mente clara y su objetividad lo hicieron comprender rápidamente el problema y juntos visitamos al Señor Rector, Ing. Arturo Quezada, quién también fácilmente asimiló la situación. Ambos funcionarios dispusieron que lo más conveniente era solicitar una reconsideración al punto de Acta en la siguiente sesión del Consejo. Para tal propósito, se me comisionó para redactar un documento con Exposición de Motivos y Proyecto de Resolución, el cual fue presentado a los Conséjales y fue aprobado íntegramente. Esto consta en el Punto No. 98, del Acta No. 183 del 16 de noviembre de 1967. En su parte resolutiva dice textualmente lo siguiente: 

 Poner en funcionamiento a partir de 1968 la carrera de Licenciatura en Microbiología y Química Clínica, con duración de dos años de estudios generales, igual al que realiza la carrera de medicina y dos años de ciclo profesional para hacer un total de cuatro. Ingresarán a dicha carrera los bachilleres en ciencias y letras y maestros de enseñanza primaria. Se otorgará el grado de licenciado y en Microbiología y Química Clínica.

CARACTERÍSTICAS DE LA CARRERA DE MICROBIOLOGÍA Y QUÍMICA CLÍNICA

Duración

La carrera de Microbiología y Química Clínica inicialmente tenía una duración de cuatro años a tiempo completo y un año de servicio social. La propuesta inicial de cuatro años se hizo por varias razones. El problema fundamental que había que atacar era el de los laboratorios de salud, es decir, laboratorios de hospitales y laboratorios privados de análisis clínicos y para eso bastaba una carrera de cuatro años de estudios. Posteriormente se amplió el campo de acción y se le agregó un año más.

Iniciación

La carrera de Microbiología y Química Clínica comenzó en el primer semestre de 1968. Debido a que los estudiantes tenían que cursar aproximadamente dos años de estudios generales y otras materias auxiliares antes de llegar al Departamento de Microbiología, eso dio tiempo para hacer los preparativos necesarios en el Departamento. Hay que hacer notar que en este período no se cumple exactamente lo expresado en la resolución del Consejo Universitario en cuanto dice “igual al que realiza la carrera de Medicina”. En este grupo de materias nuestra carrera se parece más a Farmacia que a Medicina, especialmente en la línea de Química. Afortunadamente el Consejo Universitario no dio mucha importancia a la redacción original y aprobó sin problemas el plan de estudios presentado por el Departamento de Microbiología.

Nombre

El nombre de Licenciado en Microbiología y Química Clínica no expresa todos los alcances de esta carrera. Quedan por fuera algunas áreas como la Parasitología, la Hematología y la Inmunología. Obviamente, no se pueden abarcar todas las áreas de una carrera en las pocas palabras de un título profesional.

Confirmación

Cuando en la Organización Panamericana de la Salud se supo de la creación de estas carreras en la Universidad, sin haberlo solicitado nosotros, nos vino a visitar el Asesor Regional para Centroamérica en Laboratorios de Salud, Dr. Victor Moya, de nacionalidad chilena. Al escuchar nuestra historia y enterarse de nuestros propósitos ofreció todo su apoyo personal y el de la OPS, lo cual cumplió en varias ocasiones.

 

LA MICROBIOLOGÍA COMO PROFESIÓN

En 1972 se graduaron los primeros profesionales en Microbiología y Química Clínica. Solo eran tres y vale la pena mencionar sus nombres: María Luisa Escoto, Mario Cáceres y Franklin Castañeda. Durante los años 70 y principios de los 80 la necesidad de laboratoristas profesionales era muy grande y estos nuevos profesionales fueron fácilmente empleados como jefes de laboratorio.

PROFESIONALES QUE HAN CONTRIBUIDO AL DESARROLLO DE LA MICROBIOLOGÍA DESDE 1958

En este capítulo quisiera destacar la labor de los profesionales que han contribuido al desarrollo de la microbiología como ciencia, como departamento y como profesión a partir de 1958. 

Dra. Isabel Agustinus de Díaz

Microbiólogo y Químico Clínico (UNAH). Especializada en Microbiología de Alimentos. Durante muchos años fue profesora de teoría y laboratorio de diversas materias en el Departamento de Microbiología, destacándose especialmente en el Laboratorio de Microbiología General, en el que con gran paciencia guió los primeros pasos de los futuros microbiólogos en el delicado campo de los cultivos microbianos. Fue Coordinadora de la carrera de Microbiología y Química Clínica de 1977 a 1985.

Dr. Mario Cáceres Zerón

Microbiólogo y Químico Clínico (UNAH), Maestría en Ciencias en Bioquímica Clínica obtenida en la Universidad “Cayetano Heredia” de Lima, Perú. Primer profesional hondureño en obtener diploma que acredita estudios de postgrado en Bioquímica Clínica.

A su regreso dio formalidad a la clase de Bioquímica Clínica de la carrera de Microbiología y organizó la Sección de Bioquímica Clínica del Hospital Escuela.

Dra. Elvira Castejón de David

Inicialmente fue Técnico Químico Clínico y posteriormente Dra. en Química y Farmacia (UNAH). Especializada en Microbiología de Alimentos y Micología Colaboró en la organización del Curso de Técnicas de Laboratorio Clínico y fue directora de los dos primeros cursos. Organizadora de la clase de Microbiología de Alimentación de la carrera de Microbiología y Química Ciútica y también de Microbiología para Enfermería.

Dr. Jesús Castro David

Químico Farmacéutico (UNAH), con estudios de Microbiología en los Estados Unidos y en Inglaterra, iniciador de los trabajos de microbiología veterinaria en el Laboratorio de la Clínica Veterinaria “San José”.

Dr. Humbero Cosenza Jiménez

B.A. en Microbiología (St. Michel’s. College, Burlington, Vermont, U.S.A.), PhD. en Inmunología (Universidad de Norte Dame, Indiana), Post Doctorado en Inmunología (Universidad de Chicago), Investigador en el Instituto de Inmunología de Basilea, Suiza. Al llegar al Departamento de Microbiología reorganizó por completo la clase de inmunología de la carrera de Microbiología Organizador del primer laboratorio de investigación en inmunología, especialmente orientado hacia la inmunoparasitología Presidente de la Asociación Hondureñade Microbiólogos y Químicos Clínicos.

Dra. Flora D uarte: Médico especializada en Oncología y Hematología.

Dr. Francisco José Fernández: Médico especialista en Medicina Interna y Hematología.

Estos dos médicos merecen una especial mención porque eran los encargados de la teoría de la clase de hematología para la carrera de Microbiología y Química Clínica antes del equipo de las doctoras Rivera, Aronne y Escobar, logrando imprimirle gran calidad científica a esta materia y orientarla hacia nuestra carrera.

Dr. Manuel Figueroa Sarmiento Químico farmacéutico (UNAH), con M.Sc. y PhD en Microbiología, Universidad de Kentuky, E.U.A.

Colaboró en la organización del departamento de microbiología de la Facultad de Farmacia (1961). Jefe del Departamento de Microbiología de la UNAH de 1968 a 1976 y de 1989 a 1990. Diseñador del primer Plan de Estudios de la carrera de Microbiología y Química Clínica. Fundador y profesor de la clase de virología de la carrera de Microbiología. Organizador del primer laboratorio de investigación en virología en el que se han realizado la mayor parte de los trabajos de investigación en esta disciplina. Presidente de la Sociedad Hondureña de Microbiología (1968 -1969). Se le otorgó el Premio Nacional de Ciencias por sus trabajos de investigación en virología.

Dr. Ramón Custodio López Médico, con estudios de Patología Clínica en Londres, Inglaterra, y orientado especialmente hacia la Hematología. 

Fue el creador de la clase de Patología Clínica para el Plan de Estudios de Medicina, en la cual se enseñaba a los futuros médicos a interpretar los resultados de los exámenes de laboratorio.

 

Dra. Riña Girará de Kaminsky Técnico Químico Clínico (UNAH) y Master of Sciences en Parasitología de la Universidad de Tulane, New Orleans.  

Trabajó en el Departamento de Microbiología bajo el convenio entre la Universidad y el Proyecto Hope, siendo jefe de la Sección de Parasitología de 1983 a 1987. Durante este tiempo reorganizó por completo la enseñanza de la parasitología (especialmente parasitología intestinal) para las carreras de Microbiología y Medicina. Ha dado numerosos cursos sobre el trabajo diario rutinario de un Laboratorio de Parasitología Intestinal para profesionales y para técnicos de laboratorio, con lo que se ha logrado un cambio notable en las estadísticas sobre esta parasitosis.

Sr. Carlos Gómez

Técnico Malariólogo del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM), en donde tuvo el privilegio de ser el primer hondureño que vio un tripanosoma mientras observaba una preparación para investigar hematozoarios.

Dr. Carlos Ronce Garay

Microbiólogo y Químico Clínico, Universidad de Costa Rica. Toda su vida la ha dedicado a la investigación de la epidemiología de la Leishmaniasis y de la enfermedad de chagas. En esta actividad ha descubierto una nueva especie de Triatoma (T. ryckmani) como vector del Trypanosoma, así como una nueva forma clínica de la leishmaniasis por Leishmama donovani.

Dr. Edmundo R. Poujol

Químico Bacteriólogo y Parasitólogo, Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, I.P.N., México, D. F. (1957). Profesor de bacteriología durante 30 años y de micología durante 20 años. Jefe del Laboratorio Clínico del Hospital General San Felipe de 1958 a 1972 y responsable de su reorganización en 1958-59. Fundador, con el Dr. Manuel Figueroa, del Departamento de Microbiología de la Facultad de Farmacia en 1961. Jefe del Departamento de Microbiología de la UNAH de 1961 a 1968 y de 1976 a 1985. Luchador en la creación de la carrera de Microbiología y Química Clínica. Fundador, con la Dra. Elvira de David, del Curso de Técnicas en Laboratorio Clínico. Luchador en la creación del Colegio de Microbiólogos y Químicos de Honduras.

Dra. Rebeca Rivera: Microbiólogo y Químico Clínico

(UNAH), M.Sc. en Patología con orientación hacia la Hematología y la Inmunología, Universidad de Gainsville, Florida.

Dra. Gina Laitano de Aronne: Microbiólogo y Químico Clínico (UNAH). 

Especialista en Laboratorio de Hematología, Instituto Mexicano del Seguro Social.

Dra. Myriam Salgado de Escobar. Microbiólogo y Químico Clínico (UNAH).

Especialista en Laboratorio de Hematología, Universidad de Costa Rica. Este grupo reestructuró la clase de hematología de la carrera de Microbiología y Química Clínica. Además, la Dra. Rivera forma parte del grupo de investigadores en inmunología que dirige el Dr. Humberto Cosenza. 

Dra. Valentina Zaldivar de Farach 

Microbiólogo y Químico Clínico (UNAH). Directora del tercero al último curso de Técnicas de Laboratorio Clínico. Autora muy importantes cargos directivos en el gobierno central de la Universidad, desde donde colaboró para lograr la separación del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina. 

Dr. Jorge E. Zepeda

Químico Farmacéutico (UNAH), M. Se. Bacteriología y Parasitología y M.Sc en Salud Pública. Director del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria durante el Gobierno del Dr. Ramón Villeda Morales. Bajo su dirección, la campaña contra la malaria tuvo tanto éxito que Honduras fue considerada internacionalmente como modelo de la campaña en un país pequeño, así como México era considerado modelo de la campaña en un país grande. Profesor de parasitología por muchos años y jefe del Departamento de Microbiología solo por pocas semanas debido a su muerte repentina.